Llega a las librerías la segunda obra de Vicente Martín Crespo, ‘Aguja de calceta’

/COMUNICAE/

La novela sitúa al lector en el entorno de una familia portuguesa en la España del siglo XIX

Si con su primera novela, Casa Trona, Vicente Martín Crespo logró emocionar al lector al tratar el entorno rural manchego, en Aguja de calceta (Editorial Tregolam) se centra en la relación de un matrimonio dispar con su hijo conflictivo.

«Ser madre o padre es asunto muy serio y muy difícil, que no se aprende en ninguna escuela, solo el día a día gradúa y doctora a los padres; las circunstancias de cada familia son distintas por la cantidad y las cualidades de sus miembros y las circunstancias de su entorno. Cuando en el núcleo familiar hay un hijo conflictivo, no siempre se sabe actuar adecuadamente y el riesgo de fracaso se acrecienta».

Aguja de calceta, tiene como protagonistas a una madre muy generosa, cariñosa y sumamente religiosa, que tiene a su hijo, siempre soñado, en el momento en que ya no lo esperaba la llamada de la maternidad. Un marido —un orfebre lisboeta—, padre de la criatura, es serio, formal, riguroso y completamente agnóstico. En ese contexto, a caballo de la España y el Portugal del siglo XIX, el matrimonio no logra ponerse de acuerdo en las reglas de crianza, de tal manera que lo que uno hace el otro lo desbarata, así el fracaso está casi asegurado.

En ese entorno, cuando el muchacho llega a la adolescencia, los contratiempos en la familia se agravan y el negocio empeora debido a la convulsa situación social y política que se da en Portugal en el primer tercio del siglo XIX. La amenaza de guerra civil y la invasión napoleónica coinciden con el final de la adolescencia. El orfebre, buscando soluciones con desesperación, decide emigrar a España y para ello traslada su negocio a Algarrobares.

Con habilidad para describir situaciones cotidianas del siglo XIX, Vicente Martín Crespo se erige como un escritor talentoso, dotado para describir el fresco de las relaciones personales, los conflictos, la dureza de la realidad y la complejidad de la paternidad.

Capaz de crear universos ficcionales complejos y salir airoso, mediante diálogos realistas y personajes interesantes, Aguja de calceta llega a las librerías para revalidar las nuevas voces de la literatura española, que encuentra en el pasado una fórmula para, paradójicamente, hablar del presente.

«Lo importante para mí, es que el lector quede atrapado por el argumento, que capte su interés y que el relato en su conjunto sea dinámico e interesante. Mi máxima aspiración es que al final parezca corta. Es lo que a mí me ha sucedido con las que más me han gustado».

Fuera del costumbrismo habitual de la literatura histórica, Aguja de calceta esconde una historia vivaz, cargada de realismo. En palabras del autor «El egoísmo, la codicia, la envidia, y la crueldad, son parte de la personalidad de Anselmo (el hijo), que va conformándose como un ser despiadado que lleva a su padre a situaciones límite».

«Soy bastante tradicional en la forma de desarrollar un argumento y me gusta mantener el interés del lector e irlo acrecentando hasta llegar al desenlace final. No creo que se pueda conseguir algo bueno sin saber a dónde se quiere llegar, me cuesta creer que una historia interesante salga sola sin esfuerzo, al menos yo no sabría hacerlo».

Una obra vital, dinámica que se lee con la satisfacción de la buena literatura. Una propuesta para los amantes de la narración histórica, sin descuidar el drama social en que, muchas veces, se envuelven las relaciones familiares.

Fuente Comunicae

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